Sin novedad comandante; la ciudad sigue teniendo la misma saturación de heces fecales, que me suena a redundancia al cubo, también por ser ciudad y por los esnobitos que la habitamos, señor. La neblina gris-parduzca se sigue viendo, igual de impasible, desde el piso doce del edificio de la U de G, y tras ella, un montón de lucecitas rojas, amarillas y blancas, todo muy hepático. A esta ciudad solo la salvan los días extraños en que llueve con sol, como dicen por acá unos cuantos maltripeados. En esos días todo se ve como si se usara un lente telefoto para cubrir cada pedazo de pavimento, para difuminar las imperfecciones de la ciudad y, al mismo tiempo, un gran angular, para observar mejor los detalles, y ver como una manifestación artística cualquier suave y simétrica imperfección del terreno citadino. No, no es así, comandante. La ciudad sigue sucia y mal enfocada, hay un excesivo sol o la neblina lluviosa que ya antes había mencionado. Los más cautos se esconden en sus casas, masturbando el intelecto con creaciones literarias egocéntricas y fe ciega en sus propias habilidades. La mayoría de ellos están becados, escriben nimiedades en algún periódico pusilánime o son editores de tiempo completo. Todo lo hacen muy bien, tanto que hasta sus madres se sienten muy orgullosas de sus hijitos, y casi una vez al mes les manda enchiladitas potosinas o algún platillo casero mexicano, para que el hijo sea feliz y compense esa falta de pareja, amor, sexo, relaciones sentimentales y madurez de las cuales tan a menudo se quejan sin quererlo, sin decirlo, tan solo mostrando su retensión anal a diestra y a siniestra, causando un efecto boomerang que sale por las yemas de los dedos y se convierte en tinta pestilente y oscura. Nada grato el asunto. No señor, le juro que no soy de esos. No. La producción radiofónica no tiene nada que ver con eso. Además tengo una pareja estable. Si señor, claro que ella es la estable, no yo. Si señor. No, no señor. No tiene que preguntarmelo de nuevo señor… No, no estoy becado… si señor, la estoy tratando de conseguir. Espero que si señor. Ah, claro. Bueno, no es de ese tipo de becas, más bien es algo para que me alivianen de alguna forma con lo que tengo que pagar de la universidad. Artes audiovisuales. Si. Si yo lo sé, yo lo sé, pero ¿que quiere? ¿No era eso parte del plan? Ah, disculpe, espero aún así servirle de algo. Si, el proyecto DOPA sigue sonando, y parece que va bien, solo que habrá que reformar, tal parece: los reclutas asociados se niegan a seguir participando en el lavado hertziano de cerebro que necesitamos, y se niegan a seguir dejando salir su esencia por la boca y secarse poco a poco. La cuestión textual está más que controlada, hay varios textos de J.M. Servín inéditos para publicar sonoramente, un cuento muy bueno que mandó la señorita subdirectora, sin sospechar nada, y Mr. M.O.M.O. sigue dando libertad para que sus expresiones sean manipuladas. Si señor, N.I.Ñ.A.D.E.S.T.A.M.B.R.E. está en la misma condición, solo que ahora no presta su voz para estos menesteres, sino que sigue el plan mediante una línea erótica insana para gente perversa y maquiavélica. No señor, no puedo darle el teléfono. Si, los Miércoles a las cuatro de la tarde. http://www.radio.udg.mx . Pues vigíleme si quiere, ¿tengo elección? Si señor. Seguiré buscando. No señor, el plan de conseguir fans femeninas como sirvientes sexuales lo he dejado de lado. Si señor, ella es la estable, y yo estoy tratando de serlo. No señor, no le voy a contar detalles sórdidos. Si señor, pero no me interesan los idilios que tenga usted con su madre. Me retiro. Creo que alguien nos está espiando. Si señor, seguiré el plan. No, ese no. Fuera.

Comentarios

Anónimo dijo…
i could be u female sex slave...i could have at least. U just never asked

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